top of page
Buscar

Soy un vampiro

  • Foto del escritor: Belén Jiménez
    Belén Jiménez
  • hace 3 días
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: hace 8 horas



¿Qué pasa cuando dejas una relación sentimental con un vampiro? Me gustaría decir que me refiero a un vampiro emocional, de esos que hablan los libros de autoayuda. Pero no. Hablo, como decía él, de un vampiro real. He pasado mucho miedo y todavía siento escalofríos cuando pienso en los meses de ruptura.


Tomás y yo nos conocimos en una fiesta en la universidad. Nos gustamos enseguida y empezamos a salir. No vestía de negro, ni era gótico, ni tenía una cruz invertida en su casa. Era un tipo normal. Llevábamos seis meses juntos, cuando un día volviendo del cine me dice:


— Oye, ¿Qué opinas sobre el vampirismo?

— Bueno, me gustó el libro de Drácula y Brad Pitt en ‘Entrevista con el vampiro’ tiene su morbo.

— Me alegro de que digas eso. Es que tengo que contarte una cosa

— ¡Claro! Mientras que no me digas que tienes novia.

— No, no. Esto te va a sonar extraño. Soy un vampiro.


En su momento, me pareció una broma rara, pero me reí por seguirle el rollo. Cuando vi que se mantenía serio empecé a preocuparme.

— Lo digo de verdad. Lo descubrí en la adolescencia. Bebo sangre desde entonces.


Después de tal revelación, para mi desgracia, Tomás me lo explico todo. Piensa que es un vampiro de verdad. No tiene poderes, no vuela, no se transforma en murciélago… Pero, según él, además de la comida, necesita beber sangre para subsistir. Empezó haciéndose cortes en las piernas para probar la sangre y después pasó a comprar grandes cantidades procedentes de animales. Vamos, que está chaladísimo. Ojalá mi yo de futuro me hubiese advertido, pues, en esa época, pensé que sería un tema pasajero y estaba muy enamorada. Sin embargo, fue a más.


Resulta que en el mundo hay más gente que piensa que es un vampiro y que, además, le gusta comunicarse por Internet. Tomás empezó a participar en foros y a charlar con otros pirados. — Los vampiros necesitamos saber que no estamos solos, Lucía. Estoy pensando en crear un portal— me decía. Creó una web con información sobre el vampirismo, un canal de Youtube y un podcast en el que celebraba tertulias con otros “vampiros reales”. Acabó teniendo una comunidad de más de 30.000 seguidores.


En los primeros años, lo que empezó siendo una pequeña excentricidad acabó convirtiéndose en una hoja de ruta. Cuando nos fuimos a vivir juntos, las cosas empeoraron. Tenía envidia de mis amigas, que se quejaban de sus maridos o parejas por ver el fútbol o dejar la tapa del váter levantada. Yo tenía las persianas bajadas durante todo el día, la nevera llena de botellas con sangre y reuniones de grillados los jueves para tratar “asuntos importantes”. Cuando celebramos nuestro décimo aniversario me llevó a ver ‘Crepúsculo’. Creo que el muy tarado pensaba que podía “convertirme”. No quería tener relaciones sexuales con él. Estaba convencida de que en una de estas me mordía y esa posibilidad me daba un asco tremendo. Su locura estaba yendo a más. Tenía que dejarle.


Sabía que se lo iba a tomar mal, pero no tan mal. Quería ser sincera y decirle la verdad. — Este asunto del vampirismo se te ha ido de las manos y yo no puedo más. No creo en la vida que llevas—. Tras una larga explicación, no dijo nada. Estuvo sin hablarme durante los siguientes días hasta que me llevé todas mis cosas.


Lo peor llegó después. Parece ser que, tras la ruptura, Tomás cayó en una depresión y descuidó su comunidad. Empecé a recibir amenazas por redes sociales de los pirados que le seguían. Me acusaban de ser una depredadora de vampiros y haber neutralizado a su “líder”. Después noté que había gente que me seguía por las calles. El acoso llegó a todos los ámbitos de mi vida: cartas, llamadas amenazantes, pintadas, animales muertos en el felpudo. Vivía aterrorizada.


Al final, tuve que mudarme a otra ciudad. Tengo otro aspecto, he cambiado de trabajo y he cerrado mi perfil en todas las redes. Nunca he creído en los vampiros ni lo haré, pero la paranoia y la sugestión de lo vivido han hecho que instale rejas en las ventanas, lleve un ajo en el bolso y tenga un palo afilado de madera al lado de mi cama. Solo por si acaso.

Entradas recientes

Ver todo

תגובות


bottom of page